La importancia de estar en actividad después de los 50 años

Por Centro de Promoción del Adulto Mayor

Tener amigos y proyectos, leer mucho, comer bien, ser activos y aprender cosas nuevas son claves para el buen vivir después de los 50 años. Así lo indican estudios científicos internacionales y locales que demuestran la incidencia favorable de estos factores y en especial de los espacios de aprendizaje, en la salud y el bienestar de los mayores.

Investigadores de diferentes latitudes e incluso de Córdoba, están revelando los secretos de quienes tienen una larga y buena vida. Porque no se trata sólo de intentar llegar a los cien, sino de estar saludables, sentirse plenos y vitales. Se ha descubierto que los longevos felices comparten algunas características claves más allá de la genética. Ellos tienen vida social; piensan en positivo; se trazan metas; se mantienen activos; tienen una dieta mediterránea y controlan su peso; no fuman y duermen bien; leen mucho; son inmunes al estrés y siguen aprendiendo cosas nuevas.

Un estudio que el Centro de Promoción del Adulto Mayor, CEPRAM, viene realizando entre los inscriptos a sus cursos y talleres, corrobora que seguir aprendiendo junto a otros es fundamental para el bienestar físico y psicológico después que pasamos los ’50. Las casi 7 mil personas que ya respondieron la encuesta a lo largo de 4 años, manifestaron que ser parte de un espacio educativo les ayudó a renovar los vínculos y el estado de ánimo, a recuperar las ilusiones y hasta a mejorar la salud. Compartir un aula es encontrarse con otros. Es trascender la individualidad y llegar a la superadora instancia del nosotros. Este hecho se vuelve aún más significativo en una etapa del ciclo evolutivo marcado por pérdidas de seres queridos y pares. De allí, el impacto tan positivo que la vida social tiene en nuestra salud. Investigaciones de universidades de Estados Unidos y Canadá, vinculan un mayor número de relaciones personales con un mejor funcionamiento de nuestro sistema inmunológico. Según parece socializar nos ayuda a mantener controlado el estrés y así nuestras defensas se ven menos alteradas. Charlar con los amigos o familiares, visitarse o pasear juntos, es placentero y ahora sabemos que también terapéutico, será por eso que tiene otro sabor el cafecito en CEPRAM. Es que pasar buenos momentos y estar relajados nos ayuda también a bajar los niveles de estrés. Ser inmunes al estrés es, según la psicóloga Susana Díez, del Instituto Barcelona de Psicología, contrarrestarlo estableciendo pequeñas rutinas diarias que nos exijan poco esfuerzo, nos aporten mucho bienestar y nos ayuden a desconectar. Pensar en positivo es otro distintivo de los mayores con larga duración. Las actitudes optimistas reducen el riesgo de muerte temprana ya que permite afrontar mejor las adversidades y encontrar el lado luminoso de la vida. Ver el vaso medio lleno nos predispone a tener metas y viceversa. Ambas se complementan. Tener un motivo para levantarse cada día, para sobreponerse a las dificultades y caídas, es casi tan necesario como el aire que respiramos. Planear un viaje, saldar una deuda vocacional, hacer un curso, un trabajo, tener un proyecto pequeño o grande, nos revitaliza. Las metas nos hacen caminar, nos sostienen y nos dan fuerzas para seguir. Desde lo físico los 50 y más, comen muchos vegetales, legumbres, pan, cereales, frutos secos, aceite de oliva, vinagres y algo de vino, lo que se dice una dieta mediterránea. Son más bien delgados, priorizando los alimentos poco calóricos, pero altos en nutrientes (especialmente antioxidantes).

Se mantienen activos con actividades físicas adaptadas a la edad, no fuman y duermen como lirones, lo cual es bueno para los procesos biológicos de reparación de nuestras neuronas”, explica la doctora Sagrario Manzano, coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología. Es decir, “es fundamental generar el menor estrés oxidativo posible porque desemboca, al final, en muerte neural”. Por último, cuando la mente entra en actividad es posible revertir y atenuar el declive de las neuronas. Las lecturas, los juegos de mesa, los talleres de memoria y hasta las conversaciones son grandes aliados de la salud, al igual que todos los demás ingredientes de este gran viaje llamado buena vida social club.

Por todos estos motivos, y en pos del bienestar de los mayores, la Caja de Previsión, renovó los beneficios para que sus afiliados accedan a Cursos y Talleres del CEPRAM con una bonificación del 50 por ciento en el valor de las cuotas.

Hay una gran variedad de cursos y talleres nuevos y clásicos. Hay para todos los gustos, deseos y vocaciones ansiosas de realizarse. Más de 150 propuestas para mejorar la memoria, el bienestar psicológico, bailar diversos ritmos, crear artísticamente, aprender computación e idiomas, disfrutar de la música, la fotografía, el cine, el arte, las letras; y conocer algo más sobre filosofía, historia, astronomía y muchísimo más. Bienvenidos a nuestra querida comunidad, en la cual, todos los días, en cada saludo, en cada clase, en cada cafecito compartido, ponemos lo nuestro en común. Disfrutemos lo compartido, las risas, las nuevas amistades. Sigamos construyendo comunidad de apoyo, de sostén mutuo, de cariño y de aprendizajes”. Andrés Urrutia, Director del CEPRAM.

La Caja de Previsión quiere promover el aprendizaje entre sus pasivos y es por ello que subvenciona el 50% del costo de los cursos y talleres que realicen los jubilados y pensionados en Instituciones como Cepram y AulaUniversitaria