Un paraje llamado Dolores

La Ruta Nacional N° 38 es la columna vertebral de la Región de Punilla, valle turístico por excelencia de la provincia, que a lo largo de su derrotero, comunica famosas localidades como Villa Carlos Paz, Cosquín, La Falda y La Cumbre por citar algunas de ellas. Pero que también guarda en sus geografías tesoros escondidos, como el paraje Dolores cerca de San Esteban.

Dolores, perla escondida del valle, es una comarca de unas cuantas edificaciones pero cargadas de historia. Tierra donde habitaron comechingones, guarda en las orillas del río homónimo morteros o tacanas a unos metros monte adentro. Fue posta en el camino real con el nombre de Estancia la Concepción, de la cual se conserva serena, frente a un centenario algarrobo, la Capilla Nuestra Señora de Dolores, mandada a construir en 1750 por los señores José Félix de Burgos y María de Olmos y Guevara. Templo colonial, de líneas simples y de una sola nave con campanario.

En diagonal a la capilla, y en frente a una pequeña plaza triangular, se yergue la casa que perteneció al escritor Gustavo Martínez Zuviría, más conocido por Hugo Wast, autor del best seller “Flor de Durazno”, novela costumbrista que fue llevada al cine de la mano del recordado Carlos Gardel e Ilda Pirovano en 1917 y grabada en dicha residencia.

Otra construcción que llama la atención al visitante por su imponencia y por su estado de abandono, es el casco de la Estancia San Esteban, que fuera residencia de campo del terrateniente y acaudalado ingeniero riocuartense Ambrosio Olmos, gobernador de Córdoba durante los años 1886 y 1888, por el Partido Autonomista Nacional.

Luego de su corto mandato, Olmos se radicó en Buenos Aires y conoció a su futura esposa Adelia María Harilaos, quién al enviudar, se dedicó a obras de beneficencia y donaciones a la iglesia, por lo cual recibió numerosas distinciones papales incluyendo las de Condesa y Marquesa Pontificia. Dejando a la comunidad Salesiana como tutora del casco de su estancia en Dolores.

Para el final y como corolario, a unos escasos metros de la estancia, en la zona posterior de la iglesia donde se ubicaba el campo santo, el visitante queda disminuido frente a la presencia de una construcción metálica de 35 metros de altura, hermana menor de la torre más famosa de Paris, en Francia. En efecto, lo que ve el viajero es un molino modular construido por la empresa de Gustave Eiffel, comprado por Adelia María a principios de 1900 en la Exposición Rural de Buenos Aires. Trapiche que perdió sus aspas por una tormenta en los albores de los años noventa, hoy devenido en el custodio de este patrimonio cultural desconocido del valle de Punilla.

Caminar Dolores, es ir y volver en el tiempo fuera del bullicio turístico de los al redores.

Apunte de viaje: El Departamento de Turismo de la CPS, realizó esta excursión en tres oportunidades, y los participantes pudieron maravillarse con este histórico lugar.

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